1 de mayo
La enseñanza de la escritura de textos académicos en el Ciclo de Estudios Generales

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El profesor Daniel Domínguez, se desempeña como docente en el área de Historia en el Departamento de Estudios Generales. El título de su ensayo es "La enseñanza de la escritura de textos académicos en el Ciclo de Estudios Generales" El mismo, se redactó siguiendo las fases del proceso de escritura, por lo que el profesor presentó varios borradores hasta estar satisfecho con lo que quería comunicar. Estos borradores fueron revisados por sus compañeros y la facilitadora del curso taller.

 

La enseñanza de la escritura de textos académicos en el Ciclo de Estudios Generales                                               

Autor: Profesor Daniel Domínguez Luzón

La producción de textos académicos requiere de competencias discursivas y comunicativas en las que normalmente los estudiantes presentan problemas. Estas dificultades son arrastradas desde los primeros niveles de la escolaridad, debido a que no se orientan de forma adecuada los procesos de escritura. En el ingreso a la universidad, los estudiantes se enfrentan a una cultura académica, que les demanda el manejo de procesos de escritura de tipologías textuales desconocidas y el dominio de contenidos complejos. De hecho, la escritura como tal es un fenómeno complejo, debido a que integra numerosas habilidades cognitivas, pero al mismo tiempo, según Álvarez, (2010) "es una de las herramientas más poderosas a disposición del ser humano, en cuanto que nos permite comunicarnos, persuadir a otros y transmitir conocimientos e ideas, de manera particular cuando estas atribuciones aparecen en las demandas de escritura en los ámbitos académicos". (p. 1)

La enseñanza de la producción escrita de los textos académicos en la universidad se ha percibido tradicionalmente como una tarea exclusiva de los especialistas del área. Los docentes de otras áreas solemos esperar que los estudiantes sepan manejar por sí mismos grandes cantidades de información de las asignaturas que impartimos, que escriban ensayos, informes de lectura, comentarios, resúmenes, en fin, que respondan a través de la producción escrita a nuestras expectativas académicas de forma correcta. Como docentes del Ciclo de Estudios Generales nos limitamos solo a enseñar el contenido conceptual y fomentar el desarrollo de las competencias específicas de nuestras asignaturas; sin embargo, somos constantes en expresar nuestras quejas por las marcadas deficiencias que muestran los alumnos en la producción escrita sobre todo, cuando los sometemos a procesos de evaluación. De igual modo, Nigro, (2006) docente especialista en Ciencias del Lenguaje se hace eco de las quejas y la ausencia de iniciativas de los docentes para enfrentar esta problemática, por lo que afirma: "Los profesores universitarios nos quejamos constantemente de lo mal que escriben nuestros alumnos, de que no respetan las consignas, de que no leen comprensivamente. Sin embargo, la brecha entre la escuela media y la universidad no se salva con la mera queja". (p.120)

Es importante resaltar en torno a la responsabilidad y el compromiso que debemos asumir como comunidad universitaria las preguntas que, sobre la problemática que nos compete formula la investigadora Carlino, (2003) quien es muy clara y contundente en sus planteamientos: "¿Pueden nuestras universidades seguir ajenas a esta problemática? ¿Continuarán las quejas de lo mal que leen y escriben los estudiantes? ¿Persistirá la idea de que deberían ya poder realizarlo solos? ¿Se seguirá culpando por lo que no ocurre a niveles anteriores del sistema educativo? ¿Se mantendrá la creencia de que leer y escribir conciernen sólo a los especialistas, por ejemplo, dentro de un taller inicial contemplado en algunas instituciones? (p.121) A partir de estas reflexiones de la especialista Carlino, se puede colegir que la enseñanza de la producción escrita de los textos académicos en la universidad se convierte en un compromiso y una responsabilidad impostergable, sobre todo, en el desarrollo de las asignaturas impartidas en el Ciclo de Estudios Generales.  

Los docentes durante el proceso áulico de los estudiantes, además de preocuparnos por la enseñanza de los contenidos de las asignaturas que impartimos, debemos de ocuparnos de los procesos específicos involucrados en la producción escrita, de formular consignas de escritura de textos académicos de acuerdo con la tipología textual que se solicita y, de asignar sentido a la realización de los trabajos para evitar que los alumnos los consideren como un mero requisito formal de promoción. A partir de estas iniciativas podemos generar acciones que ayuden a los estudiantes autorregular su propio proceso de construcción de conocimientos a través de la escritura. Es evidente que, para que los estudiantes aprendan a regular su propio proceso de escritura y produzcan textos académicos de calidad, es necesario repensar la manera de cómo estamos impartiendo nuestras clases. Carlino, (2005) refuerza nuestros planteamientos al afirmar: "Es necesario que los docentes se ocupen de enseñar a planificar y a revisar lo escrito y ayuden a anticipar el punto de vista del destinatario, de modo que en este proceso no sólo se mejore el producto, sino que se guíe a sus autores a poner en práctica el escribir como herramienta para pensar los contenidos de cada materia". (p.74)

En consecuencia, consideramos que la enseñanza de la producción escrita de los textos académicos en el Ciclo de Estudios Generales, se presenta como una responsabilidad ineludible para los docentes, sin importar las asignaturas que impartamos. Insistimos en señalar, que la enseñanza de la producción escrita de textos académicos es una herramienta imprescindible en el proceso de enseñanza aprendizaje en todas las asignaturas de este Ciclo. Todos los docentes estamos comprometidos a crear situaciones que convoquen a los estudiantes a trabajar para producir, reflexionar y también, volver a actuar sobre sus producciones escritas. Los docentes universitarios debemos plantearnos como hipótesis de trabajo, que nuestra calidad académica a la que aspiramos en el ejercicio profesional, debe estar indisolublemente ligada a que los estudiantes se conviertan en escritores competentes y eficaces durante su proceso de formación académica. Por lo tanto, es necesario que incluyamos en nuestra planificación educativa, estrategias y actividades que ayuden a nuestros estudiantes a escribir mejor, de manera que esta práctica se constituya en una herramienta de construcción de conocimiento y de aprendizaje, de los contenidos relacionados a la producción de géneros discursivos, atendiendo a cada área disciplinar.


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